La primera parte de Despierta al dragón se llama «Esto es lo que hay», y es justo eso: la vida de tu protagonista tal como está, y el empujón que la saca de ahí. Ocupa más o menos la primera quinta parte del libro.
Son cuatro piezas. Leídas seguidas, ya cuentan un principio: aquí aún no pasa nada, ya se ha liado, que lo arregle otro, de perdidos, al río.
Beat 1: Aquí aún no pasa nada
Cómo vive tu protagonista antes. Un día normal, con su rutina y sus excusas, y con la mentira que se cree funcionando a pleno rendimiento.
En Se busca dragón, es sábado de verbena: todo Valdrago baila en la plaza y Mara cierra sola la biblioteca. Se cree que en ese pueblo nunca será de aquí, y no va a la fiesta. Así nadie puede dejarla fuera.
Fíjate en que no pasa nada, pero se ve mucho. Quien lee aún no lo sabe, pero esa noche ya le está enseñando lo que le falta a Mara.
Pista: no hace falta una presentación larga. Una escena concreta en la que se note la mentira vale más que tres capítulos de contexto. Es la foto de antes: al final del libro habrá otra igual, con otra persona dentro.
Beat 2: Ya se ha liado
El suceso que lo rompe todo: algo concreto, que le pasa (no lo elige) y que no se puede deshacer. En Valdrago, la urna del huevo de dragón aparece vacía el domingo por la mañana, y la única sin coartada es Mara.
Esta pieza tiene artículo propio, con sus fallos más habituales.
Beat 3: Que lo arregle otro
Ya se ha liado, y lo primero que piensa tu protagonista es lo que pensaríamos casi todos: que se encargue otra persona. La policía, el vecino, cualquiera menos yo. En el viaje del héroe se llama rechazo de la llamada.
La duda enseña qué teme perder si se mueve. Mara podría encerrarse en la biblioteca a esperar que alguien aclare lo del huevo. Investigar significa llamar a puertas en un pueblo donde casi nadie le habla, y eso le da más miedo que la acusación.
Basta una escena, a veces media. Una duda que dura media novela es una novela parada.
Es una pieza flexible. Hay protagonistas que no dudan ni un segundo, y otras veces quien duda es otro personaje: una amiga que le pide que no se meta, un padre que prefiere no saber. Si en tu novela no hay duda, deja la pieza vacía. No es un hueco: es tu novela.
Beat 4: De perdidos, al río
La decisión sin vuelta atrás. Tu protagonista deja de esperar y se mete. A partir de aquí, la historia ya no puede volver a la primera foto.
Álex, el guardia municipal, le pide a Mara que no salga del pueblo «hasta nueva orden». Y Mara decide encontrar el huevo ella misma.
En El hobbit, Bilbo sale de casa corriendo detrás de los enanos tan deprisa que se deja hasta el pañuelo.
Pista: pregúntate qué pierde tu protagonista por decidirlo. Si no le cuesta nada, es más un paso que una decisión.
También es flexible. A veces la decisión la toman otros (le obligan, le llevan), o es más creer algo que hacer algo. Si en tu novela no hay una decisión clara, deja la pieza vacía.
En Sunday Plot, estas cuatro piezas están en la Estructura, en «Esto es lo que hay», y el modo guiado te las pregunta de una en una. Si una flexible no está en tu novela, se queda vacía. Y en Se busca dragón las tienes todas rellenas.