Cuando alguien descubre que existen las estructuras narrativas, suele pasar por tres fases. Primero, alivio: «¡Hay un método!». Luego, pánico: «Hay siete métodos y se contradicen». Y por último, lo bueno: «Ah, que en el fondo dicen lo mismo».
Dicen lo mismo, sí, pero con distinto nivel de detalle. Y ese detalle es justo lo que conviene elegir según cómo trabajes. Aquí van las cinco que trae Sunday Plot, con Se busca dragón, la novela de ejemplo, contada con cada una.
Cinco mapas para el mismo libro
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Despierta al dragón 14 beats
Para quién: Quien quiere que le digan qué pasa y dónde, con piezas que se recuerdan y cinco que se pueden dejar vacías.
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Tres actos 9 beats
Para quién: Quien quiere lo básico y mucho espacio libre.
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Viaje del héroe 12 beats
Para quién: Historias de salir de casa, cambiar y volver.
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Siete puntos 7 beats
Para quién: Quien ya sabe el final y diseña hacia atrás.
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Copo de nieve 5 beats
Para quién: Quien prefiere empezar por un párrafo.
Despierta al dragón: catorce piezas con nombre propio
La estructura de Sunday Plot. Catorce piezas, cada una con su punto aproximado del libro y un nombre que se recuerda en el autobús: «Ya se ha liado» hacia el 10 %, «Patas arriba» en la mitad, «Peor, imposible» hacia el 75 %. Todas giran alrededor de la mentira que se cree tu protagonista, y cinco son flexibles: si en tu novela no están, se dejan vacías.
En Se busca dragón: la urna aparece vacía (Ya se ha liado), Mara decide investigar (De perdidos, al río), encuentran la cáscara en el horno (Patas arriba), detienen a Bruno y se llevan al dragón (Peor, imposible), y el rescate en el festival con medio pueblo de cómplice (A por todas).
Te va bien siEs tu primera novela, si te bloquea la página en blanco o si te gusta que te digan qué toca ahora. Es la que recomienda Sunday Plot si dudas, porque convierte «escribir una novela» en catorce preguntas concretas.
Puede que noSi te agobian las listas largas o si prefieres una estructura con muy pocas piezas.
Tres actos: lo básico, con mucho aire
Planteamiento, confrontación y desenlace, con dos giros que los separan y un punto medio. Nueve beats en Sunday Plot. Es la estructura más antigua y la que hay debajo de casi todas las demás.
En Se busca dragón: roban el huevo y acusan a Mara (detonante), decide investigar (primer giro), encuentran la cáscara en el horno (punto medio), detienen a Bruno y se llevan al dragón (segundo giro), y el rescate en el festival (clímax).
Te va bien siYa tienes la historia bastante clara y solo quieres comprobar que se sostiene, o si prefieres pocas reglas y mucho espacio.
Puede que noSi te pierdes en el segundo acto, que aquí es un tramo enorme con poca señalización.
Viaje del héroe: salir, cambiar, volver
Doce etapas, en la versión de Christopher Vogler a partir de Joseph Campbell. Alguien deja su mundo conocido, se enfrenta a pruebas, toca fondo y vuelve cambiado, con algo que mejora su mundo.
Funciona incluso cuando no hay viaje físico. Mara no sale de Valdrago, pero su «mundo ordinario» es la biblioteca vacía, su mentor es Bruno y su «elixir» es tener por fin un sitio. El suyo.
Te va bien siTu historia va de una transformación, si hay un mundo nuevo que explorar (aunque sea un pueblo que creías conocer) o si escribes fantasía o aventura.
Puede que noSi te cuesta encajar figuras como el mentor o el umbral sin que suene a manual.
Siete puntos: empieza por el final
La de Dan Wells. Siete momentos, y la idea clave es que el gancho (cómo empieza) es lo contrario de la resolución (cómo acaba). Así que primero se decide el final y luego se diseña hacia atrás. Tiene dos «pinzamientos», momentos en los que el antagonista aprieta.
En Se busca dragón: Mara sola en la biblioteca la noche de la verbena (gancho) y Mara bailando con Álex en la plaza un año después (resolución). Todo lo demás es el camino de una imagen a la otra.
Te va bien siYa sabes cómo termina tu novela, si escribes misterio o si te gusta que todo encaje como un mecanismo.
Puede que noSi el final es justo lo que aún no sabes.
Copo de nieve: un párrafo que crece
El método de Randy Ingermanson en su forma más corta: un planteamiento, tres desastres y un final. Cinco beats. La idea original es empezar por una frase, ampliarla a un párrafo, luego a una página, y así, como un copo que va creciendo.
Te va bien siPrefieres ir de lo pequeño a lo grande, si las listas largas te paralizan o si quieres algo ligero para una novela corta.
Puede que noSi necesitas que alguien te diga qué pasa entre un desastre y el siguiente.
Elige uno, no te cases
Aquí va lo más importante: da bastante igual cuál elijas. Todas sirven para lo mismo, que es que tu novela tenga principio, nudo y desenlace, y que en el medio no se desinfle. Elige la que te dé menos pereza abrir mañana.
Y si te equivocas, se cambia. En Sunday Plot, en Ajustes › Cambiar de plantilla, puedes pasar a otra cuando quieras. Antes de hacerlo, «Ver cómo quedaría» te enseña adónde irá cada beat. Cada escena pasa al beat nuevo que cae en el mismo punto del libro, y lo que escribiste en cada beat se conserva con su nombre antiguo delante, por ejemplo «[Ya se ha liado] El domingo la urna aparece vacía…». No se pierde nada.
Tampoco tienes que seguir ninguna al pie de la letra. En la Estructura puedes añadir beats tuyos, cambiarles el nombre o quitar los que no te sirvan. Y si tu novela empezó sin plantilla, puedes elegir una más adelante desde allí mismo.
Para hoy
Mira el esquema de arriba y elige la plantilla que te haga pensar «esta la entiendo». No la mejor: la que entiendes. Luego rellena un solo beat, el que tengas más claro.
En Sunday Plot, la plantilla se elige al crear la novela. Si ya la creaste con otra, ve a Ajustes, pulsa «Ver cómo quedaría» con la nueva y decide con todo a la vista.