«Mi novela tiene dos protagonistas.» Se oye mucho al empezar, y es normal: si llevas meses viviendo con dos personajes, los dos te parecen igual de importantes. A veces es verdad. Otras veces hay una protagonista y alguien que la acompaña muy de cerca, y eso tampoco tiene nada de malo.
Saberlo no es una cuestión de etiquetas. Decide de quién es el arco que sostiene la estructura, a quién le pasan los momentos clave y qué preguntas te tienes que hacer antes de planificar escenas.
Tres preguntas
Un personaje protagoniza tu novela si cumple las tres:
- Estamos con él cuando importa. No hace falta seguirle todo el rato. Pero vuelve una y otra vez a lo largo del libro, y cuando la historia da un giro, lo vivimos a su lado: narra esa escena, o la cámara va con él. Alguien que narra un par de escenas sueltas no lo cumple, por muy buenas que sean.
- Quiere algo que mueve la trama. Si mañana dejara de quererlo, la novela se pararía. No tiene que ser buscar algo: huir, esconder un secreto o impedir que pase algo también cuenta. Lo que importa es que sus decisiones provocan escenas. Todo el mundo quiere algo, también los secundarios: en Se busca dragón, Nuria, la peluquera, quiere enterarse de todo antes que nadie. Le da gracia a sus escenas, pero si mañana se le pasara la curiosidad, la novela seguiría igual.
- Cambia por dentro. Tiene su mentira, y al final la ha perdido (o se ha quedado con ella, que también es un final). No hace falta un cambio enorme. Hace falta que la historia apriete justo ahí, en lo que se cree, y que al final sepamos qué ha hecho con eso. Ojo: cambiar no basta por sí solo, porque los buenos secundarios también cambian. Y hay protagonistas que no cambian y lo cambian todo a su alrededor, como Mary Poppins. Son la excepción, y casi siempre de series.
| Lo cumple | No lo cumple | |
|---|---|---|
| Estamos con él cuando importa | Vuelve a lo largo del libro y está en los giros | Narra un par de escenas sueltas |
| Quiere algo que mueve la trama | Sus decisiones provocan escenas | Quiere algo, pero la novela sigue sin ello |
| Cambia por dentro | La historia aprieta su mentira, y vemos qué hace con ella | Cambia un poco, de lado |
Si solo cumple una o dos, es un secundario importante. Puede ser el de la trama B, un compañero de aventuras o alguien que narra. Pero la novela no es suya.
Un ejemplo que casi todo el mundo conoce: en el Quijote, Sancho cambia muchísimo y le seguimos casi tanto como a su amo. Pero las salidas, las aventuras y los molinos los decide don Quijote. Si Sancho se quedara en casa, la novela seguiría. Si se quedara don Quijote, no habría novela.
El caso de Álex
En Se busca dragón, Álex Garcés, el guardia municipal, lo pone difícil. Narra escenas propias: la urna vacía, la orden de detención que se guarda en el bolsillo. Quiere algo, hacer bien su trabajo, y eso le enfrenta a Mara durante media novela. Y cambia: empieza creyendo que «si haces las cosas como se deben, nadie sale herido», y acaba eligiendo a su abuelo antes que el uniforme.
Pasa las tres preguntas, más o menos. ¿Es protagonista?
El desempate
Cuando un personaje pasa las tres a medias, hay dos preguntas que suelen aclararlo:
- ¿Quién decide al final? En el momento decisivo, ¿la elección de quién resuelve la historia? En Se busca dragón, la de Mara: ella, que siempre lo hacía todo sola, pide ayuda, y medio pueblo rescata al dragón en pleno festival.
- ¿De quién es la frase? Cuenta tu novela en una frase. La persona que hace de sujeto suele ser tu protagonista. La de Se busca dragón dice que Mara «tiene seis días para encontrarlo» y que la única persona que puede ayudarla es «el guardia municipal empeñado en detenerla». Álex está en la frase, pero ayudando. Quien tiene seis días es Mara.
Así que Álex no es el protagonista, sino el personaje de la trama B: la relación que hace cambiar a Mara. Tiene su propio arco, pequeño y completo, y por eso funciona tan bien.
Narrar no es protagonizar
Aquí está la confusión más habitual: «narra muchas escenas, luego es protagonista». No necesariamente.
Una novela puede tener una sola protagonista y contarse desde varios puntos de vista. Pasa mucho en el suspense: la historia es de la detective, pero algunos capítulos van con el asesino. Y al revés: en Sherlock Holmes narra Watson, y nadie compra esos libros por Watson.
Si vas a narrar con varios puntos de vista, cada uno necesita una razón para estar: qué ve que tu protagonista no puede ver, o qué esconde. Si un narrador no aporta nada que no sepamos ya, sus escenas pueden ser de tu protagonista.
Cuando sí son dos (o más)
A veces las tres preguntas y el desempate dan empate de verdad: dos personajes a los que seguimos, que quieren cosas distintas, que cambian, y cuyas decisiones pesan en el final. Entonces tienes dos protagonistas, y conviene saber dos cosas:
- Cada uno necesita lo suyo completo: qué quiere, qué necesita y qué mentira se cree. Funciona mejor si sus mentiras se parecen o se oponen, porque así cada uno ilumina al otro.
- Algo los ata. Un trabajo, una familia, un caso, un viaje. Esa es la trama común, la que cuentan los beats, y la razón de que se crucen.
- No tienen que pesar lo mismo. Casi siempre el secreto, la misión o la herida de uno es el motor, y la historia del otro se lo complica. Vale, siempre que el segundo tenga algo propio que arriesgar. Si solo existe para estorbar al primero, vuelve a la casilla de la trama B.
Con tres o más es una novela coral. Ahí no hace falta un arco completo para todos: basta con saber quién cambia de verdad, qué aporta la mirada de cada uno y qué los une.
Para hoy
Escribe el nombre de cada personaje que te parezca protagonista y, al lado, tres casillas: estamos con él cuando importa, quiere y mueve, cambia. Marca las que cumpla. Si alguno se queda a medias, pásale el desempate.
Si al final tienes uno donde creías tener dos, no has perdido a nadie. Tu segundo personaje sigue igual de vivo; solo sabes mejor qué papel hace.
En Sunday Plot, «Protagonista» es un papel que se marca en la ficha de cada personaje de la Biblia, y lo pueden tener dos. Quién narra va aparte: en los Ajustes de la novela eliges uno o varios narradores, y con varios, cada escena dice de quién es. Una protagonista con tres narradores es una novela de lo más normal.