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Escenas y escaleta · 4 minutos de lectura

Objetivo, conflicto, desenlace: la escena en tres preguntas

Si una escena no termina de funcionar, casi siempre falla una de estas tres cosas. Cómo planificar cada escena en un minuto y llegar a escribirla sabiendo qué tiene que pasar.

En este artículo
  1. 1. ¿Qué quiere el personaje en esta escena?
  2. 2. ¿Qué se lo pone difícil?
  3. 3. ¿Cómo acaba?
  4. Por qué funciona
  5. Una advertencia amistosa
  6. Para hoy

Hay escenas que se escriben solas. Y hay otras que llevas tres días mirando, en las que dos personajes toman café, hablan del tiempo y no pasa absolutamente nada. Las dos tienen el mismo número de palabras. La diferencia suele estar en tres preguntas que conviene hacerse antes de escribir.

1. ¿Qué quiere el personaje en esta escena?

No en la novela, en esta escena. Algo concreto y para ya.

En Se busca dragón, la novela de ejemplo de Sunday Plot, hay una escena en la que Mara entra de noche en la panadería siguiendo un rastro de migas chamuscadas. ¿Qué quiere? Encontrar el huevo antes de que Álex, el guardia municipal, llegue a la misma conclusión. Pequeño, claro y con prisa.

Ese objetivo es lo que hace que la escena tenga dirección. El lector sabe qué está buscando el personaje y, sin darse cuenta, empieza a preguntarse si lo conseguirá. Ya tienes su atención.

Si no lo encuentras: puede que el personaje esté en la escena solo para escuchar o para que le cuenten algo. Prueba a darle una intención, aunque sea pequeña. Quiere salir cuanto antes. Quiere que no le pregunten por qué no fue a la verbena. Quiere el último trozo de tarta. Algo.

2. ¿Qué se lo pone difícil?

El conflicto. No tiene que ser una pelea, ni un tiroteo, ni un dragón quemando un toldo (aunque en esta novela hay uno, por si acaso). Basta con algo que se interponga entre el personaje y lo que quiere.

Mara quiere registrar la panadería rápido y sin testigos. Pero Álex ya está dentro, con la linterna en la mano y la misma idea. Si se va, él se lleva la pista. Si se queda, tendrán que buscar juntos.

El conflicto puede venir de fuera (otra persona, el tiempo, una puerta que no se abre) o de dentro (una duda, un miedo, una tentación). Lo importante es que haya fricción. Sin fricción, el personaje consigue lo que quiere a la primera, y una escena así se lee como un trámite.

Si no lo encuentras: pregúntate qué es lo peor que le podría pasar al personaje en ese momento. No hace falta que pase. Con que pueda pasar, ya hay tensión.

3. ¿Cómo acaba?

El desenlace de la escena. ¿Consigue lo que quería? Hay cuatro respuestas posibles, y las cuatro sirven:

  • Sí. Lo consigue. Úsalo con moderación: si todo sale bien, el lector se relaja demasiado.
  • No. Fracasa. Funciona, pero cuidado con encadenar muchos, que desanima.
  • Sí, pero. Lo consigue a un precio. Mara encuentra el huevo… o lo que queda de él: la cáscara está abierta, y alguien esconde lo que había dentro.
  • No, y además. Fracasa y encima pasa algo peor. Es el favorito de quien escribe con mala leche, y de quien lee y no puede soltar el libro.

El desenlace es lo que conecta esta escena con la siguiente. Si la escena termina igual que empezó, algo se ha quedado por el camino.

Una escena en tres preguntas

  1. 1. ¿Qué quiere?

    Registrar la panadería antes que Álex.

  2. 2. ¿Qué se lo pone difícil?

    Álex ya está dentro, con la misma idea.

  3. 3. ¿Cómo acaba?

    Sí, pero: la cáscara está vacía.

El desenlace empuja la siguiente escena.

Por qué funciona

Estas tres preguntas obligan a que en cada escena cambie algo. Y una novela en la que cada escena cambia algo avanza sola, aunque sea a pasitos.

También ayudan con la página en blanco. Es mucho más fácil empezar a escribir cuando sabes que Mara quiere registrar la panadería, que se encuentra con Álex y que acaban los dos mirando una cáscara vacía a las tres de la mañana. Ya no escribes a ciegas: sabes adónde va la escena, y solo te queda descubrir cómo llega.

Una advertencia amistosa

No todas las escenas tienen que ser de alta tensión. Hay escenas de respiro, de silencio, de dos personajes que por fin se entienden sin decir nada. Esas también tienen objetivo, conflicto y desenlace; lo que pasa es que son más pequeños y van por dentro. Una mirada que se aguanta un segundo de más también es un conflicto.

Para hoy

Elige una escena que se te resista y responde a las tres preguntas, una línea cada una. Si no se te ocurre ninguna escena atascada, elige la siguiente que vayas a escribir.

En Sunday Plot, la ficha de cada escena tiene un hueco para cada pregunta. Cuando están rellenos (junto con quién sale, dónde pasa y quién la cuenta), la escena aparece como «Lista para redactar». No es magia: es que ya sabes lo que tiene que pasar.