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Personajes · 4 minutos de lectura

Quién cuenta la historia: primera, tercera y el narrador que lo sabe todo

Elegir narrador decide qué sabe quien lee, y cuándo lo sabe. Las opciones más habituales, qué gana cada una y cómo saber si tu novela necesita una voz o varias.

En este artículo
  1. Primera persona: desde dentro
  2. Tercera cercana: por encima del hombro
  3. El narrador externo: el que lo sabe todo
  4. ¿Un narrador o varios?
  5. Para hoy

Antes de escribir la primera frase hay una decisión que lo tiñe todo: quién la dice.

«A las 8:14 llegué a la plaza y la urna estaba vacía.» «A las 8:14, Álex llegó a la plaza y encontró la urna vacía.» «Aquella mañana, mientras medio pueblo dormía la verbena, nadie se fijó en la urna. Nadie salvo el panadero, que tenía sus razones para callar.»

Es la misma escena. Son tres libros distintos.

Primera persona: desde dentro

«Yo». Quien lee vive dentro de la cabeza del personaje, con sus manías, sus prejuicios y sus chistes malos. Se gana mucha cercanía y una voz con personalidad. A cambio, solo puedes contar lo que el narrador sabe, ve o se imagina. Si no estaba en la habitación, no puede contarlo.

Eso, que parece un límite, es una herramienta estupenda para los misterios: quien lee descubre las pistas a la vez que el personaje. Y se equivoca con él.

Pista: la primera persona pide una voz clara. Si tu narrador suena igual que las instrucciones de la lavadora, prueba con la tercera.

Tercera cercana: por encima del hombro

«Ella», «él» o el nombre, pero contado desde los ojos de un personaje cada vez. Es casi tan íntima como la primera persona y algo más flexible: puedes alejar un poco la cámara, describir al personaje desde fuera o cambiar de punto de vista entre escenas.

Es de las opciones más comunes en la novela actual, y por algo: perdona mucho.

Pista: dentro de una misma escena, quédate en una sola cabeza. Saltar de los pensamientos de Mara a los de Álex en el mismo párrafo marea más que tres vueltas en el tiovivo de las fiestas.

El narrador externo: el que lo sabe todo

Una voz que no es ningún personaje. Puede entrar en todas las cabezas, saber lo que pasó hace tres siglos y adelantar lo que vendrá («Aún no lo sabía, pero aquella sería su última noche sola»). Tiene algo de historia contada junto a la chimenea.

Gana alcance: un pueblo entero, muchas tramas, cierta ironía. Pierde algo de intimidad, y pide pulso para que no parezca que la cámara va dando tumbos. Hay también una versión más discreta, la tercera persona sin un punto de vista fijo, que mira desde fuera y cuenta poco de lo que pasa por dentro.

¿Un narrador o varios?

Con uno, la historia es más concentrada y los secretos se guardan solos. Con varios, quien lee sabe cosas que los personajes no saben, y eso da una tensión de otra clase.

Se busca dragón, la novela de ejemplo de Sunday Plot, tiene dos. Casi todo lo cuenta Mara: el misterio es suyo, y la mayoría de las pistas las descubrimos con ella. Pero algunas escenas las cuenta Álex. Es él quien encuentra la urna vacía a las 8:14, quien oye en el bar que todo apunta a «la de Barcelona» y quien recibe de Olivia la orden de detención firmada y se la guarda en el bolsillo sin decir nada.

Eso cambia mucho. Quien lee sabe desde el capítulo 9 que la orden existe; Mara no lo descubre hasta el 10. Cada vez que ella le sonríe entre medias, a quien lee se le encoge algo. Es un truco muy de novela romántica: ver a las dos personas por dentro, y sufrir por lo que una no le dice a la otra. Con Mara sola sería otra novela: más sorpresa, menos angustia. Ninguna de las dos es mejor. Depende de qué quieras que sienta quien lee.

Si quieres verlo, abre la novela de ejemplo desde Mis novelas («Explorar una novela de ejemplo»): en la Escaleta, cada escena lleva el nombre de quien la cuenta.

Si te planteas añadir un narrador, tres preguntas:

  • ¿Sabe algo que nadie más puede contar?
  • ¿Tiene algo que perder? Un narrador que solo mira es una cámara, no un personaje.
  • ¿Suena distinto? Si tapas el nombre al principio del capítulo, debería notarse quién habla.

Y un aviso amable: cada narrador nuevo es una historia más que llevar. Con dos ya hay trabajo. Con cinco, conviene tener la escaleta muy ordenada.

Para hoy

Escribe la misma frase de tu novela de dos maneras: en primera persona y en tercera cercana. Léelas en voz alta. Una de las dos te va a sonar a tu libro.

En Sunday Plot, esto se decide en «¿Quién cuenta la historia?», al crear la novela o más tarde en sus Ajustes. Con un narrador, eliges el personaje una vez y todas las escenas lo heredan; si cambias de idea, cambian con él. Con varios narradores, cada escena dice quién la cuenta en su campo «Narra». Con un narrador externo, no hace falta elegir a nadie. Y cualquier escena puede saltarse la norma, como un prólogo omnisciente en una novela en primera persona. Si alguien narra una sola escena en toda la novela, Avisos te pregunta si es a propósito. A veces lo es. Entonces la respuesta es «sí», y a otra cosa.