En el capítulo 2, el hermano pequeño de tu protagonista tiene once años. En el capítulo 9, que pasa tres semanas después, tiene diez. Nadie lo ha hecho a propósito. Entre un capítulo y otro cambiaste de idea sobre su cumpleaños y se te olvidó repasar el resto. Quien lea lo va a notar. Siempre hay alguien que lo nota.
Es el error de continuidad más común, y tiene una causa sencilla: una novela tiene dos relojes, y casi nunca van a la par.
Dos relojes
El primero es el orden de lectura: capítulo 1, capítulo 2, capítulo 3. Es el que ve quien lee.
El segundo es el tiempo de la historia: qué pasó antes y qué después en la vida de los personajes. Es el que ve quien vive dentro del libro.
En una novela lineal coinciden. En cuanto metes un recuerdo o un prólogo que pasa diez años antes, se separan. Y por esa rendija se cuelan las edades imposibles y los martes que duran tres días.
Cuenta en días, no en fechas
El truco más útil es dejar de pensar en fechas y pensar en días: día 1, día 2, día 3. El día 1 es el que tú quieras; suele ser el día en que todo se tuerce.
En Se busca dragón, la novela de ejemplo de Sunday Plot, el día 1 es el domingo en que la urna aparece vacía. La víspera, el sábado de la verbena, es el día 0: todo Valdrago baila en la plaza y Mara cierra sola la biblioteca. El festival cae el día 7, el sábado siguiente. Seis días para encontrar un huevo. Con los días numerados, eso se ve sin contar con los dedos.
Lo que pasó antes lleva días negativos. Mara llegó al pueblo hace un año: día −365. El huevo lleva tres siglos en su urna, así que, si te apetece apuntarlo, llegó hacia el día −109.500. Nadie te va a pedir tanta precisión, pero es agradable saber que se puede.
Si tu historia pasa en fechas concretas (unas fiestas de agosto, el invierno de la gran nevada), dale una fecha ancla: la fecha real del día 1. A partir de ahí, cada día tiene su fecha y no hace falta abrir un calendario.
El flashback, o el día 0 que se lee a mitad de libro
Aquí está la gracia de tener dos relojes. Bruno, el panadero, escondió el huevo en su horno la misma noche de la verbena, porque el horno estaba caliente y le pareció lo sensato. Eso pasa el día 0. Pero quien lee no se entera hasta la mitad del libro, cuando Bruno se lo cuenta a Mara.
Si lo escribes como un flashback, esa escena va a mitad de libro en el orden de lectura y al principio en la historia, la misma noche en que Mara cerraba la biblioteca. Las dos cosas son verdad a la vez. Apuntar el día de cada escena te deja ver las dos.
Dos relojes: el libro y la historia
- 1 Día 0
- 2 Día 1
- 3 Día 2
- 4 Día 4
- 5 Día 0
- 6 Día 7
Dentro de un mismo día también hay un orden: cuando Mara pasa por el obrador a por su barra, el huevo ya está en el horno. Por eso huele a algo quemado, aunque ella todavía no lo sabe.
Edades que se calculan solas
Volvamos al niño que rejuvenece. La solución es no apuntar la edad en cada escena, sino una sola vez: la edad el día 1. Bruno tiene 82 años. Mara, 31. Desde ahí, la edad en cualquier escena es una cuenta, y las cuentas se le pueden dejar a una máquina.
Un detalle, para ser honestos: sin fecha de nacimiento, la cuenta suma un año cada 365 días completos. El epílogo de Se busca dragón pasa el día 365, y ahí Mara aún tiene 31: le falta un día para que se cumpla el año. Si su cumpleaños importa (porque cae en pleno festival, por ejemplo), dale fecha de nacimiento y fecha ancla, y la edad será exacta al día.
Cuando alguien muere (y luego baja a desayunar)
Después de las edades, lo más común son los muertos que reaparecen. No por magia, por despiste. Se busca dragón es una novela amable y en ella no muere nadie. Pero imagina una versión más triste en la que Remedios, la abuela de los gemelos del bar, muere el día 3. Si el día 6 la pones en una escena del bar, sirviendo cafés, tienes un problema. Si solo la mencionan («la abuela lo habría arreglado en dos minutos»), no. Y si la escena es un recuerdo con un día anterior al 3, tampoco: los flashbacks pueden visitar a quien quieran.
Pistas
- Pon días aunque sean aproximados. «Día 4, más o menos» es mucho mejor que nada, y se cambia en un segundo.
- No hace falta fecharlo todo. Las escenas sin día no estorban: esperan aparte hasta que les toque.
- Apunta solo los hechos que importan. Nacimientos, muertes, el día que alguien se fue del pueblo. No el día que Álex se cortó el pelo.
Para hoy
Ponle día a tres escenas: la primera, la de «Ya se ha liado» y la que más dudas te dé. Con eso ya ves si las semanas encajan.
En Sunday Plot, cada escena tiene su «Día» en la ficha y la fecha real del día 1 va en Ajustes. Los personajes guardan en la biblia su edad el día 1 y sus hechos (nace, muere u otro). La Cronología, desde la Escaleta, lo pone todo en el orden en que ocurre. La hoja de cada escena te dice qué edad tiene cada personaje ese día y te recuerda cosas como «Remedios murió hace 3 días». Y si alguien muerto está presente o narra una escena posterior, Avisos te lo pregunta. Pregunta, no regaña: igual es un fantasma, y eso lo decides tú.