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Para empezar · 4 minutos de lectura

La premisa en una frase: si no cabe en un tuit, aún no la tienes

Escribir la premisa parece fácil hasta que te pones. Qué piezas lleva, cómo se pasa de una frase floja a una que funciona (en cuatro intentos) y las trampas en las que cae casi todo el mundo.

En este artículo
  1. Las piezas
  2. Cuatro intentos
  3. Las trampas de siempre
  4. Una prueba rápida
  5. Para hoy

Un tuit tiene 280 caracteres. Parece poco para una novela entera, y lo es. Justo por eso sirve como prueba: si tu historia no cabe ahí, no es que sea demasiado rica. Es que todavía no sabes cuál de todas las historias que tienes en la cabeza es la tuya.

Qué es la premisa y por qué conviene escribirla pronto ya lo contamos en otro artículo. Aquí la abrimos por dentro, como un reloj.

Las piezas

Una premisa que funciona suele llevar seis cosas. No siempre todas, no siempre en este orden.

  1. Un personaje con una seña. No «una mujer», sino «la bibliotecaria forastera». Con dos palabras ya sabes algo de cómo mira el mundo.
  2. Lo que rompe su normalidad. El suceso que pone la historia en marcha: roban el huevo de dragón.
  3. Lo que quiere hacer al respecto. Un objetivo que se puede ver: encontrarlo.
  4. Lo que se interpone. Una persona, una circunstancia, o las dos.
  5. Un reloj. Un plazo. No es obligatorio, pero aprieta mucho: seis días, antes de las fiestas.
  6. Una chispa de ironía. Algo que choque, que haga sonreír o arquear una ceja. Es lo que convierte una premisa correcta en una que da ganas de leer.

Cuatro intentos

Así suele ir la cosa en la vida real. Nadie escribe la buena a la primera.

Intento 1. Una novela sobre un huevo de dragón robado en un pueblo de montaña.

Esto es un tema, no una historia. Hay un objeto y un lugar, pero nadie que quiera nada. Podría ser una novela de misterio, un cuento infantil o el folleto de la oficina de turismo de Valdrago.

Intento 2. Una bibliotecaria investiga el robo de un huevo de dragón en su pueblo.

Mejor: ya hay alguien que hace algo. Pero ¿por qué ella y no la policía? ¿Qué le va en ello? Si no lo encuentra, aparentemente, no pasa nada. Y si no pasa nada, nadie pasa la página.

Intento 3. Acusan a una bibliotecaria del robo del huevo de dragón del pueblo, y tiene que encontrarlo para limpiar su nombre.

Aquí ya hay algo en juego: su nombre. Y un motivo personal para investigar. Es una premisa correcta. Le faltan dos cosas: prisa y chispa. Podría tardar diez años en limpiar su nombre, y no hay nada que choque.

Intento 4. Cuando roban el huevo de dragón que el pueblo de Valdrago exhibe desde hace tres siglos, Mara, la bibliotecaria forastera y principal sospechosa, tiene seis días para encontrarlo antes de las fiestas, y la única persona que puede ayudarla es el guardia municipal empeñado en detenerla.

Ahí está todo. La seña («forastera», que además es su herida). El suceso. El objetivo. El obstáculo. El reloj. Y la chispa: quien puede ayudarla es justo quien quiere detenerla. Esa última parte, de paso, promete un romance sin decir la palabra.

Confesión: tiene 285 caracteres. Cinco de más para un tuit. Se lo perdonamos, porque no le sobra nada. La regla del tuit es una brújula, no un juez.

Las trampas de siempre

Contar el tema en vez de la historia. «Una novela sobre la soledad y la pertenencia.» Puede que tu novela vaya de eso (la de Mara, en el fondo, sí). Pero el tema se descubre leyendo. La premisa cuenta qué pasa.

Contar el giro. No hace falta, y suele estropearla. La premisa de Se busca dragón no dice que el huevo ha nacido. Eso es «Patas arriba», a mitad del libro, y es mejor que llegue por sorpresa, también para quien te escucha en el ascensor.

Pasar lista. «Mara, Álex, Olivia, Bruno, la peluquera, la de la comisión de fiestas y los gemelos del bar…» Una premisa con más de dos nombres propios es un reparto, no una premisa. Quédate con quien protagoniza y, como mucho, con quien se lo pone difícil.

Los adjetivos de contraportada. «Una aventura trepidante, emocionante y llena de humor.» Eso lo dice la editorial cuando ya está escrita. Tu premisa tiene que demostrarlo, no anunciarlo. Un guardia que quiere detenerte y es tu única ayuda ya es humor.

Quien protagoniza solo mira. Si en la premisa le pasan cosas pero no hace nada, revisa. «A Mara la acusan» es el arranque; «tiene seis días para encontrarlo» es lo que la convierte en protagonista.

El «y además». «…y además descubre un secreto de su familia y se enamora y el pueblo esconde una conspiración.» Cada «y además» es una subtrama. Están muy bien, pero en la novela, no aquí.

Una prueba rápida

Cuando tengas una versión, léesela a alguien que no sepa nada de tu historia. Luego pregúntale: «¿Qué crees que pasa en la mitad del libro?». Si se le ocurre algo, aunque no sea lo que tú tienes pensado, tu premisa funciona: ha puesto en marcha una historia en su cabeza. Si te mira en blanco, falta alguna pieza. Casi siempre, la cuarta.

Para hoy

Escribe tu premisa en cuatro intentos, como arriba. No borres los anteriores: ver cómo ha ido mejorando ayuda a entender qué le faltaba. Después repasa la lista de piezas y marca las que tiene la última versión.

En Sunday Plot, la premisa vive en Ajustes, en el campo «La novela en una frase», y el modo guiado la pregunta en su primer paso. Puedes cambiarla cuando quieras. Lo normal es que la reescribas varias veces mientras planificas: no es un fallo, es que la novela se está aclarando.