Estamos en beta y crecemos despacio, escuchando a quien entra. ¿Te hacemos hueco? →

Para empezar · 4 minutos de lectura

Cuánto ocupa una novela (spoiler: menos de lo que temes, más de lo que crees)

¿Cuántas palabras tiene una novela? Depende del género, pero hay rangos orientativos. Y cuando sabes la extensión, puedes calcular cuántas escenas te esperan, que es una cifra mucho menos aterradora.

En este artículo
  1. Las cifras, con su letra pequeña
  2. Por qué el número asusta (y por qué no debería)
  3. De palabras a escenas
  4. Dónde cae cada escena
  5. Cómo lo hace Sunday Plot
  6. Para hoy

«Una novela» suena a algo enorme e indefinido, como «el mar». Y lo que no tiene medida da miedo, o da pereza, o las dos cosas. Así que vamos a medirla.

Las cifras, con su letra pequeña

La extensión de una novela se cuenta en palabras, no en páginas, porque las páginas cambian con la letra, el formato y el humor de quien maqueta. Como referencia, una página de libro impreso suele tener entre 250 y 300 palabras, así que 80.000 palabras andan por las 300 páginas.

Estos son rangos aproximados que se suelen manejar para novela adulta. Varían según la editorial, el país, la época y el libro concreto, y hay excepciones famosas por los dos lados. Tómalos como una orientación, no como una norma:

  • Novela en general: entre 70.000 y 100.000 palabras es una zona cómoda.
  • Misterio ligero, romántica: a menudo algo menos, entre 60.000 y 90.000.
  • Thriller, novela negra: alrededor de 70.000 a 100.000.
  • Fantasía y ciencia ficción: suelen ser más largas, con frecuencia de 90.000 a 120.000 o más. Construir un mundo ocupa sitio.
  • Juvenil: muy variable, a menudo entre 50.000 y 80.000.

Por debajo de unas 40.000 palabras se suele hablar de novela corta. Y si vas muy por encima de tu género, no pasa nada en el borrador. Ya recortarás.

Se busca dragón, la novela de ejemplo de Sunday Plot, es un misterio ligero con romance. Su extensión objetivo es de 80.000 palabras, y con eso basta para empezar.

Por qué el número asusta (y por qué no debería)

80.000 palabras, dicho así, es como decir «sube ochenta mil escalones». Nadie sube ochenta mil escalones. Se sube uno, luego otro, y de vez en cuando se para a mirar el paisaje.

En una novela, el escalón útil no es la palabra, es la escena. Y las escenas son muchas menos.

De palabras a escenas

Una escena suele tener entre 1.000 y 4.000 palabras, según el ritmo del libro y lo que pase en ella. Una persecución por la plaza en pleno festival puede despacharse en mil; una conversación larga en la biblioteca a oscuras puede pedir el triple. Pero 2.000 palabras por escena es una media razonable para empezar a echar cuentas.

Y las cuentas son estas:

80.000 palabras ÷ 2.000 palabras por escena = 40 escenas.

Cuarenta. Una novela entera, cuarenta escenas. Si planificas una por día, en poco más de un mes tienes la escaleta. Si escribes una por semana, en menos de un año tienes un borrador. Ya no es el mar. Es una piscina grande.

Pista: la cifra no tiene que ser exacta. Si te salen 36 o 47, no estás haciendo nada mal. Es para tener una idea del tamaño de la casa, no para medir cada baldosa.

Dónde cae cada escena

Saber que son 40 está bien. Saber dónde van está mejor.

No todos los momentos de una estructura ocupan lo mismo. En Despierta al dragón, «Ya se ha liado» (la mañana en que la urna aparece vacía) cabe en una escena. En cambio, «Ahora viene lo divertido», donde Mara interroga a medio pueblo con la excusa de renovar los carnés de la biblioteca, ocupa un cuarto del libro y necesita muchas.

La regla sencilla: los momentos de giro se llevan una escena; los tramos largos se reparten el resto según lo que ocupan en el libro.

Cómo lo hace Sunday Plot

Aquí Sunday Plot hace las cuentas por ti, que para algo están las máquinas.

  1. Le dices la extensión objetivo. En Ajustes, o cuando el modo guiado te lo pregunta: «¿Cuánto quieres que mida, más o menos?». No es un compromiso. Sirve para repartir.
  2. En la Estructura, en «Repartir escenas», pulsas «Proponer escenas». Puedes cambiar las palabras por escena (2.000 por defecto) si escribes escenas más cortas o más largas.
  3. Sunday Plot crea huecos vacíos. Cada beat de un solo momento recibe una escena. Las demás se reparten entre los beats de varias escenas, en proporción a lo que ocupan del libro, con un mínimo de una.

Con Se busca dragón y sus 80.000 palabras salen las 40 escenas: ocho piezas de un solo momento se llevan una cada una, y las 32 restantes se reparten así entre los seis tramos largos: 4 en «Aquí no pasa nada», 4 en «Que lo arregle otro», 9 en «Ahora viene lo divertido», 4 en «Al ataque», 6 en «Huele a quemado» y 5 en «A por todas». (La novela terminada tiene 41: una de propina, y no pasa nada.)

Esas escenas salen como candidatas: tarjetas con el borde discontinuo y nada dentro. Dejan de serlo en cuanto les pones un título o una línea de «Qué pasa». Si alguna sobra, se borra; si falta una, se crea. Y si te arrepientes de todo, «Quitar las candidatas vacías» deja la estructura como estaba, sin tocar las que ya hayas empezado.

Para hoy

Decide una cifra para tu novela. Redonda, aproximada, provisional: 60.000, 80.000, 100.000. Divídela entre 2.000 y mira cuántas escenas te salen. Apunta el número en algún sitio donde lo veas. Suele ser un alivio.

En Sunday Plot, apúntala como extensión objetivo y prueba «Repartir escenas» en la Estructura. Ver tu novela convertida en unas cuantas tarjetas vacías, cada una en su sitio, es una de esas cosas que cambian la sensación de «no sé por dónde empezar» por «vale, empiezo por esta».