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Para empezar · 3 minutos de lectura

Tienes una idea. Enhorabuena, ya tienes el 2 % de una novela

Una idea es un comienzo estupendo y, a la vez, casi nada. Cómo convertirla en algo que aguante 300 páginas sin agobiarte por el camino.

En este artículo
  1. Lo que tiene una idea (y lo que le falta)
  2. Del 2 % al 10 %: la premisa
  3. No hace falta saberlo todo hoy
  4. Y si mi idea ya está escrita
  5. Para hoy

Te ha pasado en la ducha, o esperando el autobús, o a las tres de la mañana, que es cuando pasan estas cosas. Una idea. Alguien roba el huevo de dragón que un pueblo exhibe en la plaza desde hace siglos. Y has pensado: aquí hay una novela.

Puede que la haya. Pero conviene saber una cosa antes de seguir: una idea no es una novela, igual que una semilla no es un tomate. Hace falta tierra, agua, tiempo y alguna que otra conversación con la planta. Lo bueno es que todo eso se puede aprender.

Lo que tiene una idea (y lo que le falta)

Una idea suele ser una imagen o una situación. Un pueblo, un huevo de dragón, una urna vacía. Es el gancho, lo que a ti te hace cosquillas. Está muy bien, y es tuyo.

Lo que casi nunca trae de serie es esto:

  • Alguien que quiera algo. No «alguien del pueblo», sino Mara, la bibliotecaria recién llegada, que quiere encontrar el huevo antes del festival porque la principal sospechosa es ella.
  • Algo que se lo ponga difícil. Un guardia municipal empeñado en detenerla, una alcaldesa con prisa por cerrar el caso y un pueblo entero que no le cuenta nada a «la nueva».
  • Algo en juego. Si no encuentra el huevo, ¿qué pierde? Si lo encuentra, ¿qué descubre?
  • Un final, aunque sea provisional. No hace falta tenerlo atado, pero sí saber más o menos hacia dónde vas. Es difícil conducir sin destino; se puede, pero se gasta mucha gasolina.

Cuando la idea tiene esas cuatro cosas, deja de ser una imagen bonita y empieza a ser una historia.

Del 2 % al 10 %: la premisa

El siguiente paso tiene nombre: la premisa. Es tu novela contada en una frase. No el resumen de la contraportada, sino la versión de bolsillo, la que le contarías a alguien en un ascensor que sube solo dos pisos.

La de Se busca dragón, la novela de ejemplo de Sunday Plot, sería algo así:

Cuando roban el huevo de dragón que el pueblo de Valdrago exhibe desde hace tres siglos, Mara, la bibliotecaria forastera y principal sospechosa, tiene seis días para encontrarlo antes de las fiestas, y la única persona que puede ayudarla es el guardia municipal empeñado en detenerla.

Fíjate en lo que hay: quién (Mara), qué quiere (encontrar el huevo), qué lo complica (ser la sospechosa, el guardia) y qué está en juego (su nombre y, aunque aún no lo sepa, su sitio en el pueblo). Es larga, sí. No pasa nada. Una premisa no es un eslogan.

Escribirla da un poco de vértigo, porque obliga a decidir. Un truco: escribe una versión mala a propósito. Luego otra un poco menos mala. A la tercera suele salir algo en lo que te reconoces.

No hace falta saberlo todo hoy

Aquí es donde mucha gente se agobia. Tiene una idea, intenta pensar la novela entera de golpe y la cabeza se le llena de personajes, escenas y finales posibles, todos a la vez y gritando. Y lo deja.

No hace falta. Una novela se planifica igual que se escribe: un trozo cada vez. Hoy, la premisa. Otro día, quién es tu protagonista. Otro, cómo termina. Si alguna pregunta no tiene respuesta todavía, se aparca y se vuelve a ella más tarde. «Aún no lo sé» es una respuesta perfectamente respetable.

Una novela se planifica un trozo cada vez

  1. Idea 2 %
  2. Premisa 10 % ← Hoy
  3. Protagonista
  4. Estructura
  5. Escenas
  6. A escribir
No hace falta tenerlo todo: cada paso se apoya en el anterior.

Y si mi idea ya está escrita

Spoiler: casi todas lo están. Hay miles de novelas sobre alguien que llega a un pueblo donde todos se conocen, y seguirá habiendo más. Lo que no está escrito es tu versión: tus personajes, tus obsesiones, tu manera de mirar una plaza de pueblo. La idea es la excusa. La novela eres tú.

Para hoy

Si solo vas a hacer una cosa, que sea esta: escribe tu premisa en una frase. Fea, larga, provisional, da igual. Es el primer ladrillo, y los ladrillos feos también sostienen paredes.

En Sunday Plot es lo primero que te pregunta el modo guiado. Diez minutos, una caja de texto y ya has pasado del 2 % al 10 %. No está nada mal para un martes.