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Para empezar · 5 minutos de lectura

Planificar o escribir a lo loco: el debate eterno (y por qué puedes hacer las dos cosas)

Hay quien no escribe una línea sin un plan y quien descubre la historia escribiéndola. Las dos maneras funcionan, y casi nadie es solo de una. Cómo encontrar tu mezcla.

En este artículo
  1. Mapa o brújula
  2. Lo que gana y lo que arriesga cada uno
  3. El camino de en medio (donde vive casi todo el mundo)
  4. ¿Cuál es tu mezcla?
  5. No hace falta elegir bando para usar Sunday Plot
  6. Para hoy

En cualquier grupo de escritura, tarde o temprano, alguien pregunta: «¿Tú planificas o escribes sobre la marcha?». Y se forman dos bandos, con la misma pasión con la que se discute si la tortilla lleva cebolla.

Spoiler: las dos tortillas están buenas. Y la mayoría de la gente que escribe no es de un bando puro, aunque lo diga.

Mapa o brújula

En castellano se suele hablar de escribir con mapa o con brújula. En inglés, plotters y pantsers (de escribir «por el asiento de los pantalones», o sea, a lo que salga). George R. R. Martin lo cuenta con otra imagen: arquitectos y jardineros.

Quien escribe con mapa quiere saber adónde va antes de salir. Tiene la estructura, los giros, a veces cada escena con su objetivo. Cuando se sienta a escribir, ya sabe lo que tiene que pasar y se dedica a cómo contarlo.

Quien escribe con brújula sabe la dirección, más o menos, y descubre el camino andando. Empieza con un personaje, una situación o una frase, y deja que la historia le sorprenda. Si lo supiera todo de antemano, dice, se aburriría escribiéndolo.

Lo que gana y lo que arriesga cada uno

El mapa da tranquilidad. Hay menos días de página en blanco, menos capítulos que acaban en un callejón sin salida y menos sorpresas a mitad de libro del tipo «ah, pues el asesino no podía estar allí». El riesgo: planificar tanto que la novela nunca empiece, o que al escribirla se sienta como pasar a limpio.

La brújula da frescura. Los personajes hacen cosas que nadie esperaba, ni siquiera quien escribe. El riesgo: llegar a la página 200 y descubrir que no hay final, o que hay tres. Y luego tocan meses de reescritura para poner orden.

Ninguno de los dos riesgos es grave. Solo son distintos. Y casi siempre se pagan en el mismo sitio: en la revisión.

El camino de en medio (donde vive casi todo el mundo)

Mira cómo se planificó Se busca dragón, la novela de ejemplo de Sunday Plot. Al principio solo había esto:

  • La premisa: roban el huevo de dragón de Valdrago y acusan a Mara, la bibliotecaria forastera.
  • El final: Mara se queda en el pueblo, y el dragón también.
  • Un giro gordo a mitad: el huevo no lo robaron, ha nacido.

Con eso ya se puede escribir. Hay un punto de partida, un sitio al que llegar y una sorpresa en medio. Lo demás (quién escondió el huevo, por qué el dragón solo come pan de Bruno, cómo acaban los gemelos del bar cortando la calle en pleno festival) puede descubrirse por el camino.

A eso algunos lo llaman escribir con faros: sabes dónde están las luces de la costa, y entre una y otra navegas a ojo. Es un mapa con muchos huecos. O una brújula con unas cuantas chinchetas.

¿Cuál es tu mezcla?

Unas preguntas para averiguarlo, sin test de personalidad:

  • ¿Qué te bloquea más? Si es la página en blanco, prueba a planificar un poco más. Si es la sensación de que ya está todo decidido y no hay nada que descubrir, planifica menos.
  • ¿Dónde abandonaste la última vez? Mucha gente que escribe a brújula se pierde hacia el 30 o 40 % del libro, cuando la idea inicial se gasta. Ahí ayuda tener pensados el punto medio y el final.
  • ¿Te sobra o te falta revisión? Planificar es revisar antes. Escribir a brújula es revisar después. Elige cuándo te apetece más hacer ese trabajo.

Y una pista: tu mezcla puede cambiar de una novela a otra. Un misterio, con sus pistas y coartadas, suele pedir más mapa que una novela de personaje. Mara no puede encontrar la cáscara en el horno si nadie ha decidido antes que el huevo estaba allí.

No hace falta elegir bando para usar Sunday Plot

Sunday Plot se parece más a un mapa, eso es verdad. Pero está pensado para que lo uses como te encaje:

  • Puedes dejar huecos. Cualquier pregunta se puede contestar con «Aún no lo sé». No bloquea nada: sigues con lo demás y vuelves cuando lo sepas, o cuando lo descubras escribiendo.
  • Puedes ir a tu aire. Al crear una novela eliges entre «Guíame paso a paso» y «Ya sé lo que hago». Lo segundo te deja en la Estructura, sin preguntas.
  • Puedes planificar después. Si eres de brújula y ya tienes un borrador, desde Mis novelas, con «Ya tengo algo escrito», Sunday Plot lee el índice de tu archivo (Markdown, Word o Scrivener) y se trae capítulos y escenas. Se trae el esqueleto, no la novela: de cada escena guarda solo unas líneas como «Qué pasa». A partir de ahí, los avisos te ayudan a ver qué personaje desaparece diez capítulos o qué subtrama se quedó por el camino.

O sea: brújula para escribir y mapa para revisar. También vale.

Para hoy

Escribe tres cosas, una línea cada una: cómo empieza tu novela, cómo termina y un giro en medio. Nada más. Si alguna no la sabes, ponle «Aún no lo sé» y sigue: dos de tres ya es un faro.

En Sunday Plot, el modo guiado pregunta casi esto mismo y en este orden: primero la premisa, luego el final (la fase «Adónde») y después los pilares, entre ellos «Patas arriba», el giro de la mitad. El resto del mapa puede quedarse en blanco todo el tiempo que quieras.