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Clásicos por dentro · 5 minutos de lectura

Mujercitas por dentro: cuatro hermanas, una sola novela

Cuatro hermanas, cuatro arcos y una casa que los sostiene. Desmontamos la novela de Louisa May Alcott para ver cómo se planifica una novela coral sin que ninguna historia se quede por el camino.

En este artículo
  1. La premisa en una frase
  2. Cuatro hermanas, cuatro cajones
  3. Una subtrama por hermana
  4. Tres actos para cuatro vidas
  5. Quién la cuenta
  6. Una escena desmontada
  7. Qué puedes aprender de ella
  8. Para hoy

Aviso: aquí se cuenta todo. Quién se casa, quién se va a Europa y quién no llega al final. También lo de Jo y Laurie, que es el destripe con más enemigos de la literatura. Si aún no la has leído, ve a por ella: las March no tienen prisa, solo un dólar cada una.

Mujercitas tiene dos partes. La primera salió en 1868 y la segunda en 1869; en castellano, a veces, la segunda se ha publicado aparte como Aquellas mujercitas o Buenas esposas. La hemos desmontado entera, como se edita hoy: 47 capítulos.

Lo que la hace especial es que no tiene una protagonista. Tiene cuatro.

La premisa en una frase

Con el padre en la guerra y poco dinero en casa, cuatro hermanas se proponen ser mejores mientras crecen; Jo, que quiere escribir y que nada cambie, tendrá que aceptar que crecer separa a las hermanas, y que perder no es lo mismo que quedarse sin nada.

La frase empieza en plural y acaba en singular. Así se resume una novela coral: el grupo y su problema, y luego quién lo vive más a fondo.

Cuatro hermanas, cuatro cajones

En Sunday Plot hemos puesto a Jo como protagonista. Es el centro de casi todo y la que más cambia. Sus cajones:

  • Quiere ser escritora y que la familia siga igual: que nadie se case ni se vaya.
  • Necesita aceptar que crecer cambia las cosas sin quitarle a nadie.
  • Se cree que crecer, y casarse, es perder a la familia y a sí misma.

Pero aquí está el truco: las otras tres también tienen sus cajones llenos. Meg se cree que ser pobre es una vergüenza. Amy, que lo que importa es cómo te ven. Beth, que lo que ella hace no cuenta. Llevar la etiqueta de protagonista es una decisión de foco, no de importancia.

Una subtrama por hermana

Así se planifica un coro sin perder voces: una subtrama por cada hermana, más una para Laurie y otra para la casa (el padre en la guerra, el dinero, las lecciones de Marmee). Cada escena marca qué hilos avanza.

Luego abre la rejilla Subtramas por capítulo. Si un hilo pasa cuatro capítulos o más sin moverse y luego vuelve, sale rayado y Sunday Plot te avisa. En Mujercitas no pasa: Alcott va cosiendo a las cuatro con una paciencia admirable. El de Beth se acaba, y se acaba a propósito.

Laurie es la trama B: el chico solo de al lado quiere entrar en la familia, y lo consigue, aunque no como esperaba. ¿Y el antagonista? No hay. Lo que las frena es su genio, su vanidad, su timidez, la pobreza y la enfermedad. Hemos dejado el papel vacío. Es una respuesta válida.

Tres actos para cuatro vidas

Hemos usado Tres actos y no Despierta al dragón: aguanta mejor un grupo que un solo arco. Con Despierta al dragón, la novela funciona si sigues a Jo, sobre todo del medio al final. El principio, tan episódico, cruje: Jo no duda nunca («Que lo arregle otro» se queda vacía) y la diversión llega antes que la decisión.

  • Planteamiento: Navidad sin regalos y cuatro cargas, como en El progreso del peregrino, el libro con el que juegan.
  • Detonante: el chico de al lado. Jo conoce a Laurie en un baile, con el vestido quemado por detrás.
  • Primer giro: el telegrama. El padre está muy enfermo, Marmee se va y Jo vende su pelo. Se acabaron los juegos.
  • Punto medio: el padre vuelve por Navidad y, al día siguiente, Meg se promete. Cae justo al final de la primera parte. Ahí se ve la primera grieta: crecer va a separarlas.
  • Segundo giro: en la costa, Beth le dice a Jo que sabe que no se va a curar.

Donde la plantilla cruje, con honestidad, es en el clímax. No hay enfrentamiento final. Hay cuatro pruebas pequeñas, una por hermana: Meg aprende a no dejar a su marido fuera de casa, Amy a no casarse por dinero, Beth a despedirse, y Jo, sola, a escribir desde el corazón. En una novela coral el clímax puede ser de varias escenas. Sunday Plot lo permite: en Tres actos, el clímax es un tramo, no un punto.

La muerte de Beth no es un golpe de efecto. Alcott la prepara durante capítulos, y cuando llega, ya la estás echando de menos.

Quién la cuenta

Un narrador externo, cariñoso y a veces un poco sermoneador, que va de una hermana a otra. En nuestra versión, cada escena lleva como narradora a la hermana desde cuyos ojos se mira: casi siempre Jo, a veces Meg, Beth o Amy. Con dos narradores o más, Sunday Plot le pone a cada uno su cinta de color en las tarjetas de escena, y se ve de un vistazo a quién le toca contar.

Una escena desmontada

«La tía March decide», capítulo 23:

  • Objetivo: Meg ha ensayado un no muy digno para Brooke.
  • Conflicto: la tía March llega, se entera y le prohíbe casarse con un pobre. Le prohíbe lo que Meg aún no había elegido.
  • Desenlace: Meg lo defiende con tanto calor que descubre que lo quiere, y dice que sí.

Y luego está el capítulo 35. Laurie se declara y Jo le dice que no. Hay lectores que cerraron el libro ahí y no se lo han perdonado a Alcott en siglo y medio. Pero, si miras los cajones, la decisión es coherente: Laurie quiere a una Jo que no existe, y Jo lo sabe. Puedes estar en desacuerdo. Lo que no puedes decir es que no estuviera planificado.

Qué puedes aprender de ella

  • En una novela coral, rellena los cajones de todo el grupo, no solo los de quien lleva la etiqueta.
  • Una subtrama por personaje principal, y mira la rejilla para que nadie se pare sin querer.
  • El clímax puede repartirse. Una prueba pequeña por arco pesa tanto como una batalla.

Para hoy

Si tu novela tiene varias voces, crea una subtrama por cada una en la Escaleta y marca en tres escenas qué hilos avanzan. Luego abre Subtramas por capítulo. Lo que salga rayado es una pregunta: ¿esa voz calla a propósito?

Mira Mujercitas desmontada entera: las cuatro hermanas, los tres actos y las 39 escenas