Aviso: aquí se cuenta todo, final incluido. Si aún no la has leído, tienes unas doscientas páginas de ventaja. La criatura corre más.
Mary Shelley empezó Frankenstein con dieciocho años, en un verano de lluvia junto al lago de Ginebra, por un desafío entre amigos: cada cual tenía que escribir una historia de fantasmas. Dos siglos después sigue funcionando, y no solo por el monstruo. Por dentro tiene una ingeniería muy fina.
La premisa en una frase
Un estudiante obsesionado con vencer a la muerte da vida a un ser hecho de cadáveres, huye de él la misma noche, y tiene que hacerse cargo de lo que ha creado antes de que su criatura, sola y rechazada, se vengue en las personas que él quiere.
Fíjate en el verbo que lo sostiene todo: hacerse cargo. Victor nunca lo hace. Ahí está la novela.
¿Quién es el protagonista?
La criatura tiene el arco más conmovedor: nace buena, aprende a leer escondida y acaba convertida en lo que todos veían. Si lees solo el centro del libro, el antagonista es Victor.
En la novela desmontada hemos puesto a Victor como protagonista y a la criatura como antagonista. El motivo es estructural: las piezas siguen las decisiones de Victor. Él dispara la historia, él promete y rompe la promesa, él persigue al final. Pero los papeles se dan la vuelta durante seis capítulos, y eso es justo lo que hace el libro tan incómodo. Su antagonista tiene razón demasiadas veces.
Sus cajones, en nuestra lectura:
- Quiere descubrir el secreto de la vida y vencer a la muerte. Después, librarse de lo que ha hecho.
- Necesita hacerse cargo: cuidar de su criatura o, como mínimo, decir la verdad a tiempo.
- Se cree que lo que pasa en su taller es asunto suyo, y que callar basta.
La herida: su madre muere de escarlatina justo antes de que él se vaya a estudiar. Unas páginas después, Victor busca en los osarios cómo devolver la vida a los muertos. Nadie lo explica. No hace falta.
Tres narradores, una dentro de otra
Esto es lo que hace de Frankenstein el ejemplo de manual. La novela son cajas dentro de cajas:
- Walton, un explorador camino del Polo, escribe cartas a su hermana.
- En el hielo rescata a Victor, que le cuenta su vida. Walton lo apunta.
- En mitad del relato de Victor, la criatura le cuenta a Victor la suya.
- Y dentro de esa, la criatura cuenta la historia de la familia De Lacey, que espiaba por una rendija.
Cada capa hace un trabajo. Walton es un espejo: tiene la ambición de Victor, y su barco atrapado en el hielo es la misma pregunta en pequeño. ¿Seguir a cualquier precio o dar la vuelta? Victor eligió mal. Walton, al final, da la vuelta: es el único que aprende el tema del libro. La criatura consigue algo que ningún narrador externo podría: que quien lee la escuche antes de juzgarla. Victor ve un monstruo. Nosotros, durante seis capítulos, oímos a alguien.
En la Escaleta de Sunday Plot se ve en el campo «Narra» de cada escena: Walton en las cartas, Victor en su relato, la criatura en los capítulos 11 a 16.
Pista: si piensas en un narrador anidado, pregúntate qué cambia que lo cuente alguien a alguien. Victor le cuenta su vida a Walton como advertencia, y eso tiñe cada página de culpa.
Las piezas: dónde encaja y dónde no
Con «Despierta al dragón», la historia de Victor tiene sus catorce piezas, y en orden. Las que más dicen:
- Aquí no pasa nada (todavía) sale dos veces, una por narrador: Walton camino del Polo, con ganas de gloria y muy solo, y la infancia feliz de Victor en Ginebra.
- Ya se ha liado: muere su madre, y una clase del profesor Waldman le enciende. La ciencia puede vencer a la muerte.
- De perdidos, al río: una noche de noviembre, la criatura abre un ojo amarillo y Victor sale corriendo. Pocas decisiones tienen menos vuelta atrás.
- Alguien tiene otros planes: la criatura mata a William y deja que culpen a Justine. Victor calla.
- Patas arriba: la criatura le exige una compañera y Victor promete hacérsela. Cree que así compra la paz. Es una falsa victoria.
- Huele a quemado: «Estaré contigo en tu noche de bodas». Victor cree que la amenaza es contra él y no se lo cuenta a nadie. La bomba es una frase mal leída.
- Peor, imposible: en Irlanda, un magistrado le enseña un cadáver. Es Clerval, su mejor amigo.
- A por todas: huía de la criatura; ahora la persigue hasta el hielo.
Fíjate en cómo se contestan. Lo que gana en «Patas arriba», la paz comprada con una promesa, es lo que pierde en «Peor, imposible». Y la decisión del principio tiene su espejo al final: huyó de la criatura la noche en que nació y acaba persiguiéndola hasta el fin del mundo.
Los narradores anidados dejan además una pista. El marco de Walton solo necesita tres piezas: «Aquí no pasa nada», «A por todas» (da la vuelta al barco) y «Y comieron perdices» (vuelve a casa). Lo de en medio es escuchar. Un marco es una historia sin el medio.
Ahora, con honestidad, lo que no encaja
- «Patas arriba» llega tarde. Cae pasado el 60 % del libro. El centro exacto se lo queda la criatura, que aprende a hablar espiando a los De Lacey. Su relato es una novela pequeña con sus propias piezas, y el rechazo de esa familia es su «Patas arriba».
- «Esto no estaba en el plan» no tiene sitio propio. Lo que lo cambia todo es alguien que aparece, la criatura, y aparece en «De perdidos, al río»: Victor quería un ser hermoso y le salió esto. Es una de las cinco piezas flexibles, y aquí va pegada a otra.
- «Ahora se entiende todo» vive en el marco. Con fiebre, Victor se siente el asesino de los suyos, y aun así sigue callando. Lo entiende de verdad al contárselo todo a Walton: la novela entera es su confesión, lo contrario de «basta con callar».
- La caída no le enseña nada. En casi todas las novelas, lo que tu protagonista hace en «A por todas» contesta a lo que perdió en «Peor, imposible». Aquí no: después de Clerval, Victor se casa con pistolas en el bolsillo, seguro de que la amenaza es contra él. Es una tragedia, y quien aprende es Walton.
- «Ahora viene lo divertido» suena irónico cuando lo divertido es que William muere y Justine paga por ello. Se entiende como «lo que vinimos a ver», y la ironía le va a la casa.
Una escena desmontada
El anciano ciego, capítulo 15:
- Objetivo: la criatura quiere ganarse al anciano De Lacey, que no puede verla, antes de que vuelvan sus hijos.
- Conflicto: el reloj. Y lo que verán los demás cuando entren.
- Desenlace: no, y además. Félix la echa a palos, la familia se marcha y ella quema la cabaña. Ahí declara la guerra a los humanos.
Empieza en la esperanza más alta del libro y acaba en la más baja: de + a −. Todo el libro gira sobre ese gozne.
Lo que Avisos le diría a Mary Shelley
Con la novela en Sunday Plot, Avisos levanta la mano: Walton desaparece del capítulo 3 al 12, y hay tramos de seis escenas seguidas que acaban mal. Las dos cosas son a propósito. Avisos pregunta; tú decides. Mary Shelley habría contestado «sí, gracias» y a otra cosa.
Para hoy
Elige una escena de tu novela y pregúntate quién la cuenta, y a quién. Imaginar un oyente cambia el tono: no es lo mismo confesar que presumir.
En Sunday Plot, abre la escena en la Escaleta y mira el campo «Narra». Si tu novela tiene varias voces, ponle a cada escena la suya y comprueba en Avisos si alguna desaparece demasiado tiempo. A veces es un fallo. A veces es Walton.