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Escenas y escaleta · 4 minutos de lectura

Subtramas: cómo hacer malabares sin que se caiga ninguna bola

Una subtrama es una historia pequeña que viaja junto a la grande. Bien llevada, da profundidad y respiro; olvidada, deja a quien lee preguntándose qué fue de aquel guardia tan simpático.

En este artículo
  1. Qué es una subtrama
  2. La subtrama romántica, paso a paso
  3. Que tenga que ver con el tema
  4. Malabares: ninguna bola demasiado tiempo en el aire
  5. Cuántas
  6. Para hoy

La trama principal de Se busca dragón, la novela de ejemplo de Sunday Plot, cabe en una frase: Mara tiene que encontrar el huevo antes del festival. Si la novela fuera solo eso, sería un poco como un crucigrama: entretenido y algo frío. Lo que la calienta son las otras historias que pasan a la vez.

Qué es una subtrama

Es una historia secundaria con su propio principio, su nudo y su final, que avanza al mismo tiempo que la principal. Suele protagonizarla otra gente, o quien protagoniza la novela, pero en otra parte de su vida.

En Se busca dragón hay cuatro hilos. Uno es la trama principal, El misterio del huevo, que en Sunday Plot también se apunta como subtrama para ver por dónde avanza. Los otros tres:

  • Mara y Álex. El romance: empiezan como sospechosa y guardia, y acaban del mismo lado.
  • Mara y el pueblo. Nuria, Julia y los gemelos del bar pasan de sospechosos a cómplices, y Mara deja de ser «la nueva».
  • Olivia y el museo. La alcaldesa tiene un comprador en Madrid para un huevo que, como se verá, ya no existe.

Cada una podría contarse sola. Juntas, hacen que Valdrago parezca un sitio donde vive gente, y no un decorado para que Mara resuelva un misterio.

La subtrama romántica, paso a paso

Es la más habitual y la que más se nota cuando falla. Funciona como una trama principal en miniatura: tiene sus propios beats.

Mara y Álex se cruzan en cada pista y discuten. Se pisan los interrogatorios. Empiezan a reírse de las mismas cosas, que es bastante más peligroso que discutir. En la panadería, de madrugada, él la cree por primera vez. Luego le oculta que la orden de detención ya está firmada, y ella lo descubre en el peor momento posible. Al final rescatan juntos al dragón, y un año después bailan en la verbena.

Fíjate en que el romance no va por libre. Sus momentos fuertes caen justo sobre los de la trama principal: «Patas arriba», «Peor, imposible», «A por todas». Por eso cada golpe duele dos veces.

Que tenga que ver con el tema

Esta es la diferencia entre una subtrama que suma y una que rellena. Una buena subtrama le da vueltas a la misma pregunta que la historia principal, desde otro ángulo.

En Se busca dragón, la pregunta es si Mara puede dejar de sentirse de paso. La investigación la obliga a hablar con el pueblo. El romance le pide algo más difícil: dejar entrar a alguien. La subtrama del pueblo le contesta lo que no se atrevía a preguntar: que la querían allí. Y la de Olivia le da la vuelta a la pregunta: ¿de quién es algo que lleva tres siglos en la plaza? El libro de 1724 contesta que «del pueblo que lo guarde». Cuatro historias, una sola pregunta.

Pista: si una subtrama no tiene nada que ver con lo que aprende tu protagonista, pregúntate qué hace en tu novela. A veces la respuesta es «da respiro y me encanta», y vale. Pero que sea una decisión, no un despiste.

Malabares: ninguna bola demasiado tiempo en el aire

Una subtrama no tiene que salir en todos los capítulos. Pero si desaparece mucho rato, quien lee se olvida de ella o, peor, cree que te has olvidado tú. Y cuando vuelve, hay que recordarle de qué iba.

Algunos criterios:

  • Toca cada bola cada pocos capítulos, aunque sea de pasada. Una mirada entre Mara y Álex en una escena que va de otra cosa ya mantiene vivo el romance.
  • Que cada vez que vuelva, avance. Si Mara y Álex discuten igual en el capítulo 3 que en el 9, la subtrama está parada aunque salga.
  • Ciérralas todas. Una subtrama abierta al final parece un descuido. Si la dejas abierta a propósito (porque viene un segundo libro, por ejemplo), que se note que es a propósito.
  • Júntalas al final. Las mejores resoluciones atan varias a la vez. En el rescate de Migas, el misterio, el romance, el pueblo y los planes de Olivia acaban en la misma plaza, a la misma hora, con el chupinazo a destiempo.

Cuatro subtramas, del capítulo IV al XIII

IV V VI VII VIII IX X XI XII XIII El misterio del huevo Mara y Álex Mara y el pueblo Olivia y el museo
  • Avanza
  • Parada
  • Sin escenas
Las tres primeras filas son las de la novela. La de Olivia es un «¿y si…?»: si la alcaldesa no asomara de los capítulos VII al XII, el tramo saldría rayado. En la novela de verdad, su silencio más largo son dos capítulos.

Cuántas

Depende de la extensión. Una novela corta puede ir sobrada con una o dos; una larga y coral aguanta bastantes más. El límite práctico no es un número: es cuántas puedes llevar sin que ninguna se quede parada. Si al planificar ya te cuesta acordarte de alguna, es buena señal de que sobra o de que pide más sitio.

Para hoy

Haz la lista de las subtramas de tu novela, una línea cada una. Al lado, apunta cómo acaba cada una. Si alguna no acaba en ningún sitio, ya sabes qué mirar.

En Sunday Plot, cada escena dice en su ficha qué subtramas hace avanzar. Con eso, en la Escaleta, «Ver también» te lleva a «Subtramas por capítulo»: una rejilla con cada hilo y los capítulos en los que se mueve, donde los tramos de cuatro capítulos o más sin avanzar salen rayados. Y si una subtrama se para ese tiempo y luego vuelve, Avisos te lo pregunta, para que decidas si es una pausa buscada o una bola que se ha caído. Si quieres ver una rejilla llena, abre la novela de ejemplo desde Mis novelas («Explorar una novela de ejemplo»): cuatro hilos, y ninguno se cae.