Tienes la premisa, los beats, las escenas repartidas en capítulos, la biblia con sus ojos verdes bien apuntados. Abres un documento en blanco, escribes «Capítulo 1» y te quedas mirando el cursor. Parpadea. Tú también.
Es normal. Planificar y escribir son dos trabajos distintos, y el paso de uno a otro da un poco de vértigo. Aquí van algunas ideas para que el salto sea más corto.
Cuándo estás a punto
No cuando el plano esté completo. Eso no pasa nunca, y esperar a que pase es una manera muy elegante de no empezar.
Estás a punto cuando las próximas escenas están claras. No todas: las próximas. Si sabes qué pasa en las tres o cuatro primeras, qué quiere el personaje en cada una, qué se lo pone difícil y cómo acaban, ya puedes escribir. Las del capítulo 20 se irán aclarando por el camino, y probablemente cambiarán.
En Se busca dragón, la novela de ejemplo de Sunday Plot, bastaría con tener listas la verbena, la urna vacía y la conversación en la que Álex le pide a Mara que no salga del pueblo. Lo que pasa en el festival del día 7 puede seguir siendo un «más o menos».
Una escena cada vez
El plano de toda la novela es muy útil para pensar, pero para escribir estorba. Hay demasiado. Lo que necesitas cuando te sientas es mucho más pequeño: la escena de hoy.
Antes de empezar, mira solo eso:
- Qué pasa, en una línea.
- Objetivo, conflicto y desenlace.
- Quién está, dónde y cuándo. Con la edad que tiene cada cual ese día, si importa.
- Qué pasó justo antes y qué viene después, para que la escena empiece y termine donde debe.
Con eso delante, el documento en blanco ya no está tan en blanco. Sabes que Mara entra de noche en la panadería, que Álex ya está dentro y que acaban mirando una cáscara vacía. Solo te falta contar cómo.
Escribe donde quieras
Hay gente que escribe en Word, en Scrivener, en un editor de texto mínimo o en cuadernos de papel con una pluma heredada. Todas valen. El plano no tiene que vivir en el mismo sitio que la novela, solo tiene que estar a mano.
Si te gusta el papel, imprime la hoja de cada escena. Si escribes en Word, llévate la escaleta allí y empieza con los capítulos ya puestos. Lo importante es no tener que reconstruir de memoria lo que ya decidiste.
El plano va a cambiar (y está bien)
Esto conviene saberlo antes de empezar, para no llevarse un disgusto: al escribir, la novela se tuerce. Un personaje dice algo que no estaba previsto. Una escena que iba a ocupar tres páginas se resuelve en una. Otra que no existía aparece sola, a las once de la noche, y es la mejor del libro.
No es un fallo del plano. Es para lo que sirve: para que puedas desviarte sabiendo de dónde sales. Si la panadería se convierte en la biblioteca a mitad de escena, no pasa nada. Lo único que conviene es apuntarlo luego, en cinco minutos, para que el plano siga diciendo la verdad.
Pistas
- Mira la hoja antes de cada sesión, no durante. Mientras escribes, el plano ya está en tu cabeza. Si lo consultas cada dos párrafos, no escribes.
- No vuelvas a planificar cada día. Si algo cambia mucho, ajústalo al terminar la sesión, no al empezar.
- Si te atascas en una escena, vuelve a las tres preguntas. Qué quiere, qué se lo pone difícil, cómo acaba. Suele fallar una.
- Marca lo escrito. No para llevar la cuenta, sino por el gusto de ver que el plano se va convirtiendo en novela.
Para hoy
Elige la primera escena que esté lista, ábrela o imprímela, léela una vez y cierra el plano. Escríbela. Aunque salga regular. La primera versión solo tiene que existir.
En Sunday Plot, la pantalla Escribiendo pone tus escenas en orden de lectura, cada una con su hoja de escena: qué pasa, objetivo, conflicto y desenlace, quién (con su edad ese día), dónde, cuándo, lo que conviene recordar y qué va justo antes y después. Se puede imprimir. Si quieres ver cómo es una hoja llena antes de tener las tuyas, abre la novela de ejemplo desde Mis novelas («Explorar una novela de ejemplo»). Cuando escribas una escena, pulsa «La he escrito»; si luego la vuelves a abrir en canal, la desmarcas y vuelve a estar esbozada. Y desde Exportar te llevas el plano a donde escribas: Word, un PDF para imprimir con la hoja de cada escena o Markdown. Siempre gratis. La novela la escribes tú, donde quieras. El plano, si cambia, se cambia: la escaleta te acompaña, no se congela.