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Clásicos por dentro · 6 minutos de lectura

Cuento de Navidad por dentro: el arco de personaje de manual

Un avaro, tres fantasmas y una sola noche. Desmontamos el cuento de Dickens para ver por qué sigue siendo el ejemplo de libro de un personaje que cambia, y por qué casi todas las piezas de Despierta al dragón caen donde tocan.

En este artículo
  1. La premisa en una frase
  2. Los cajones de Scrooge
  3. Las piezas, una a una
  4. Quién la cuenta
  5. Una escena desmontada
  6. Qué puedes aprender de él
  7. Para hoy

Aviso: aquí se cuenta todo, hasta lo que pone en la lápida. Aunque, siendo justos, medio mundo lo sabe desde 1843, y la otra mitad lo vio con marionetas.

Dickens publicó Cuento de Navidad en diciembre de 1843 (en algunas ediciones lo encontrarás como Canción de Navidad). Es corto: cinco capítulos que él llamó «estrofas», como si fuera un villancico, y menos de treinta mil palabras. Y casi dos siglos después sigue siendo el ejemplo que todo el mundo saca cuando habla de un personaje que cambia de verdad.

La premisa en una frase

Cuando el fantasma de su socio le avisa una Nochebuena de que tres espíritus vendrán a verle, Ebenezer Scrooge, un hombre de negocios avaro que detesta la Navidad, tiene una sola noche para mirar su pasado, su presente y su futuro, y cambiar antes de morir solo y sin que nadie le llore.

Un plazo muy corto y algo en juego que cualquiera entiende: morir sin que a nadie le importe asusta más que cualquier cadena.

Los cajones de Scrooge

  • Quiere que le dejen en paz con su dinero. No gastar, no dar, no celebrar.
  • Necesita abrir el corazón a los demás mientras aún está a tiempo.
  • Se cree que el dinero es lo único que protege, y que todo lo demás es un gasto.

La mentira tiene su porqué, y el primer fantasma se lo enseña. Un niño solo en el internado en Navidad. Una hermana que viene a buscarle y le cuenta que su padre ahora es más amable, lo que dice mucho de cómo era antes. Una novia, Belle, que le deja libre porque ve que el miedo a la pobreza se lo ha comido entero. La avaricia de Scrooge no salió de la nada: es una armadura de niño que se le quedó pegada.

Lo mejor es cómo la mentira entra en escena. En la primera estrofa, unos caballeros le piden dinero para los pobres y Scrooge pregunta si no quedan cárceles ni asilos. Si los pobres prefieren morirse, que se mueran y así sobra menos gente. Esas mismas palabras vuelven a buscarle dos veces: en la mesa de los Cratchit, cuando pregunta por Tiny Tim, y bajo la túnica del segundo fantasma, donde se esconden dos niños hambrientos. El libro le devuelve su frase justo cuando más duele.

Las piezas, una a una

Despierta al dragón le sienta como un guante. Es el caso de manual: encajan casi todas las piezas, y varias caen justo donde tocan.

  • Aquí no pasa nada (todavía): un despacho helado, Scrooge contando monedas y Bob, su escribiente, calentándose las manos en una vela. La mentira, funcionando a pleno rendimiento.
  • Ya se ha liado: Marley, cargado de cadenas, le avisa de que vendrán tres espíritus.
  • Que lo arregle otro: «¿No quedan cárceles?». Aquí la duda es la propia mentira: de los pobres, que se ocupe otro. Y luego, ya a solas, se pregunta si lo ha soñado.
  • Esto no estaba en el plan: Tiny Tim, a hombros de su padre. Scrooge no contaba con él, y le cambia.
  • Patas arriba: Scrooge pregunta si Tiny Tim vivirá, y el fantasma le devuelve sus propias palabras. Es la primera vez en todo el libro que le importa alguien.
  • Huele a quemado: en el futuro hay un muerto al que nadie llora. Lo que va a estallar es quién es, y el fantasma que lo sabe no dice ni una palabra.
  • Peor, imposible: un muerto solo bajo una sábana y la muleta sin dueño en casa de los Cratchit. Pierde justo lo que empezó a importarle en «Patas arriba».
  • Ahora se entiende todo: una tumba descuidada con su nombre. «¿Es lo que será o lo que puede ser?». Y lo ve él: el fantasma solo señala.
  • A por todas: se despierta abrazado al poste de su cama. Es Navidad y no se la ha perdido. El pavo para los Cratchit, la colecta pagada con atrasos, la cena en casa de Fred.
  • Y comieron perdices (o no): el hombre que no dejaba gastar un carbón le manda a Bob comprar otro cubo. Perdices no, pero pavo sí.

Las parejas se ven a simple vista. La primera pieza y la última son la misma foto con otra persona dentro: no gastaba carbón; enciende fuegos. Y el que en «Que lo arregle otro» preguntaba por las cárceles es el que, en «A por todas», paga la colecta. Quería que lo arreglara otro, y lo arregla él.

Ahora, con honestidad, lo que no encaja:

  • «De perdidos, al río» no la decide él. El primer fantasma le toma de la mano y salen juntos a través de la pared. Es una pieza flexible, y aquí la toma otro. El cambio se ve más adelante: la primera noche va a la fuerza; con el segundo fantasma, pide que le lleve.
  • «Al ataque» se queda en poco. Scrooge pide quedarse en la fiesta de Fred y juega a «Sí y no», pero pasa casi todo el libro mirando. Funciona porque cada visita le quita una excusa.
  • No hay antagonista. El rival de Scrooge es su avaricia. «Alguien tiene otros planes» se cumple de lado: Belle le deja porque él ya tiene otro ídolo, el de oro, y los planes de ella no caben con la mentira de él. En la novela desmontada, la casilla de antagonista se queda vacía, y está bien.
  • En el reparto, el papel de trama B es para Tiny Tim, aunque quien defiende la Navidad en voz alta sea Fred.

Quién la cuenta

Un narrador externo con muchísima personalidad. Empieza discutiendo con quien lee si Marley estaba muerto del todo y se mete en todas las cabezas, pero casi nunca se separa de Scrooge.

En Sunday Plot es una novela con narrador externo. Aun así, en el campo «Narra» de cada escena aparece Scrooge, porque es el personaje de foco. Y un detalle divertido: Avisos salta con Marley, un personaje muerto que aparece siete años después. Sunday Plot no cree en fantasmas; Dickens, sí. Por esta vez, gana Dickens.

Una escena desmontada

«¿Vivirá Tiny Tim?», en la tercera estrofa:

  • Objetivo: que el fantasma le diga que el niño se salvará.
  • Conflicto: el fantasma ve una silla vacía y le devuelve sus propias palabras de la tarde anterior.
  • Desenlace: Scrooge agacha la cabeza. Y justo entonces Bob brinda por él, y la cena se enfría cinco minutos.

La carga va de positiva a negativa. No hay batallas ni persecuciones, solo una pregunta. Pero después de esa pregunta, Scrooge ya no puede volver atrás.

Qué puedes aprender de él

  • «Patas arriba» puede ser pequeño. Basta con que el personaje haga algo que antes no habría hecho, aunque sea una pregunta.
  • Haz que la última pieza sea el espejo de la primera. Aquí el espejo es el carbón.
  • Si tu protagonista mira más de lo que actúa, que cada escena le quite una excusa.

Para hoy

Busca la frase con la que tu protagonista defiende su mentira. Una sola, dicha en voz alta a otro personaje. Apúntala en las Notas de una escena de la primera parte y piensa en qué escena de la segunda se la vas a devolver.

Mira Cuento de Navidad desmontado entero: personajes, beats y las 30 escenas